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Medida de los niveles plasmáticos de serotonina como criterio diagnóstico de trastorno depresivo

Nota: Esta ficha es una recomendación para la ayuda a la toma de decisiones en la atención sanitaria. No es de obligado cumplimiento ni sustituye el juicio clínico del personal sanitario.

 

  • El diagnóstico del trastorno depresivo mayor (TDM) y la elección del tratamiento se realiza únicamente en base a la evaluación y la exploración clínica del paciente.
  • La medida de serotonina plasmática no aporta información al clínico respecto a la existencia de un cuadro depresivo, ni tampoco sobre predicción de respuesta a una determinada estrategia terapéutica.
  • No se debe realizar la determinación de niveles plasmáticos de serotonina ya que dicha práctica no tiene ningún valor como marcador diagnóstico o predictor de respuesta terapéutica.

En pacientes adultos con trastorno depresivo mayor no hay que medir los niveles plasmáticos de serotonina como criterio diagnóstico de este trastorno.

El trastorno depresivo mayor (TDM) es una enfermedad de etiología compleja con una marcada carga personal y socioeconómica. Actualmente el diagnóstico y la elección del tratamiento se realiza únicamente en base a la evaluación y la exploración clínica del paciente. En este contexto, se ha dedicado un importante esfuerzo a la búsqueda de marcadores biológicos en el diagnóstico y la predicción de la respuesta a los tratamientos antidepresivos.

Entre los diferentes marcadores, los relacionados con el sistema serotoninérgico han sido unos de los más extensamente evaluados. Con relación a la determinación plasmática de los niveles de serotonina, cabe destacar que las principales metanálisis recientes, los estudios controlados o los consensos de expertos que analizan los potenciales marcadores para la depresión mayor, no incluyen en sus discusiones ni recomendaciones la medida de la serotonina plasmática como potencial biomarcador de esta patología. La medición de la serotonina circulante es compleja y requiere una evaluación muy específica y cuidadosa para asegurar precisión y reproducibilidad. Además, numerosos factores ambientales, dietéticos y farmacológicos pueden influir en los niveles plasmáticos de serotonina. La serotonina que se mide en el nivel plasmático no cruza la barrera hematoencefálica y, por tanto, no hay ninguna evidencia de que pueda ser una medida representativa de la función serotoninérgica del sistema nervioso central.

Estos factores determinan que la medida de serotonina plasmática no tenga utilidad en la clínica, ni en la evaluación del trastorno depresivo mayor en particular. No aporta ninguna información al clínico respecto a la existencia de un cuadro depresivo, ni tampoco sobre la predicción de respuesta a una determinada estrategia terapéutica. Sólo representa un coste innecesario y somete al paciente a una exploración ineficaz.

En Cataluña, según datos del Sistema de Información Sanitaria de la Atención Primaria (SISAP), en atención primaria del ICS se han solicitado 3.107 análisis de serotonina desde el año 2005, observando un aumento desde el año 2010 (n=116) comparado con el año 2015 (n=530).

El diagnóstico de depresión y el inicio de un tratamiento farmacológico antidepresivo debe establecerse de acuerdo con criterios clínicos y siguiendo las recomendaciones de las guías clínicas. En ningún caso se debe realizar la determinación de niveles plasmáticos de serotonina ya que esta práctica no tiene ningún valor como marcador diagnóstico o predictor de respuesta terapéutica.

  • Grupo de Trabajo del Consejo Asesor del Plan director de salud mental y adicciones del Departamento de Salud.
  • Sociedad Catalana de Psiquiatría.

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Fecha de actualización:  14.12.2016